Todo lo que debes saber sobre la nueva ley hipotecaria

El pasado lunes entró en vigor la nueva ley hipotecaria, aprobada en febrero en el Congreso de los Diputados, que trae consigo importantes novedades. En términos generales ha sido valorada positivamente por todas las partes ya que tanto bancos como clientes se ven beneficiados. Los primeros estarán protegidos en el terreno judicial mientras que los segundos, se ahorrarán determinados gastos a la vez que están amparados por la ley.

Entre otros aspectos, se establece legislación en los siguientes ámbitos:

  • El banco se hará cargo del pago de las primeras copias del notario, así como los gastos de gestoría y de registro, por lo que el cliente ahorrará una media de entre 500 y 1.000 €.
  • Se pondrá fin a las cláusulas abusivas y se endurecerán los requisitos para practicar desahucios, que podrán comenzar su procedimiento solamente cuando haya 12 cuotas impagadas en 3% de la primera parte del préstamo, o 15 cuotas en el 7% de la segunda mitad de este.
  • La comisión máxima para aplicar a un cliente en caso de devolución de forma anticipada de parte o totalidad de la deuda de un préstamo a tipo fijo se verá limitada.
  • La hipoteca de la primera vivienda quedará gravada por el impuesto de actos jurídicos documentados (AJD) que pagarán las entidades financieras. Además, se eliminará la cláusula suelo, la dación en pago será voluntaria y aplicable únicamente cuando lo establezcan las partes.
  • Las entidades utilizarán la plataforma tecnológica de los notarios para volcar los datos y condiciones que ofrezcan, para que los clientes puedan disponer de información personalizada.
  • En un plazo de 10 días, los notarios deben informar, gratuitamente, sobre las cláusulas y condiciones del préstamo hipotecario, así como elaborar un acta notarial tras la realización de una prueba de comprensión al ciudadano.

El Banco de España ha advertido que, a medio plazo, esta nueva ley podría suponer el aumento del precio de las hipotecas, causado por la existencia de garantías para el cliente y por el gasto que deben asumir los bancos.

Asimismo, debido a la inclusión de elementos tecnológicos, se ha dado de plazo un mes y medio para que este sistema telemático se instale y funcione correctamente. De esta manera, los supervisores de las oficinas deberán examinarse a mediados del próximo mes, mientras que el resto de los empleados tiene de plazo un año, para certificar su idoneidad para este tipo de actividad. Además, existen otras posibilidades aparte de la plataforma del Notariado, siempre y cuando estas cumplan las leyes.

Para finalizar, cabe destacar que, debido a los estrictos controles convertirse en un proceso lento y complejo, aunque este aumentará la comunicación con los notarios y la formación en los bancos.

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¿Qué es el leasing inmobiliario?

Cada vez son más las personas que deciden iniciar un negocio por cuenta propia y que necesitan unas instalaciones para llevarlo a cabo. En algunos casos, pueden llegar a comprar o alquilar un inmueble para ello, pero ¿qué ocurre si esto no es posible? En este caso entra en juego el leasing inmobiliario.

El leasing inmobiliario se trata de una forma de financiación que facilita a un empresario, mediante un contrato de arrendamiento, la cesión del uso de bienes inmuebles, adquiridos a cambio de una contraprestación. Asimismo, al final del periodo de contrato, existe una opción de compra que permitiría obtener el inmueble financiado. El leasing se ha convertido en una elección que convence cada vez a más negocios.

¿Quiénes pueden llevarlo a cabo? Esto se puede desarrollar en cualquier inmueble que vaya a ser utilizado para explotaciones agrícolas, pesqueras, industriales, artesanales, de servicios, comerciales o profesionales. En este modelo, que tiene una duración mínima de dos años, intervienen tres partes: vendedor del inmueble, empresario y sociedad de leasing.

Sus diferencias y ventajas con respecto al alquiler y compra son las siguientes:

  • Con respecto al alquiler, en el caso del leasing el inmueble tiene que dedicarse únicamente al negocio del arrendatario. Por otra parte, el alquiler dispone de una flexibilidad que no existe en el leasing.
  • Su principal diferencia con la compra es que con el leasing la opción de compraventa no es una obligación, mientras que al contrario sí.

No obstante, la principal ventaja de la modalidad de leasing es su adaptación a cada tipo de cliente, ya que da la opción de estructurar la operación con sistemas de amortización constantes, crecientes o decrecientes, así como elegir la modalidad de la misma: tipo fijo o tipo variable. Además, aporta ahorro en algunos impuestos que surgen en la compraventa, como el Impuesto sobre Sociedades.

Por todo ello, el leasing inmobiliario puede ser una opción interesante. Sin embargo, es cada tipo de usuario quien debe estudiar y decidir cuál es la alternativa que más le conviene.

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